El interiorismo de El Cauce propone una experiencia inmersiva, auténtica y memorable.
La inspiración nace en los cauces aluvionales de Mendoza, en la aridez de sus suelos pedregosos, y en el “milagro” de la mano del hombre que, a través de acequias y canales, logró convertir el desierto en un oasis fértil.
Esta metáfora se convierte en el hilo conductor del proyecto, guiando cada espacio interior hacia un diseño que fluye como un río.
Aquí, el lujo se siente en la textura bajo los pies, en la calidez de la artesanía, en el fluir de un recorrido que evoca agua y vida. Un lujo que no se ostenta: se habita, se transforma, se recuerda.




















